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lunes, 21 de octubre de 2013

Mosquera y otras zonseras.


Exhibiste un poco más de lo que debías y tu sentido del pudor quedó tirado junto con las ropas que arrojaste al piso. Cómo te gusta sacarte fotos a prenda suelta; para colmo te hacés  la linda y sos "más fiera" (sic). Sos lo que el común denominador llamaría una PUTA. 

jueves, 26 de mayo de 2011

más sobre "15M"

El mundo se desmorona y ellos se indignan
Quizá los mayas tengan razón en algo. El 2012 que se avecina se ve incierto. La crisis del 2009 sacudió la sociedad que hoy presenta síntomas de nerviosismo a nivel global. Nadie es capaz o se atreve de pronosticar certezas sobre esta máquina de indigestiones sociales que hace eco en distintas partes del mundo. Quien entienda la sociedad de este momento, que hable ahora o calle para siempre.

La repentina protesta del 15M es un claro ejemplo que desespera y hechiza a cualquier sociólogo indagado sobre el tema. Es que “los Indignados” son chicos indignados. Y mucho. No obstante, la proclamación que los medios les dan como movimiento social es errónea o demasiado pronta si se analiza las múltiples aristas que engloba. Es decir, por un lado cumplen con la mayoría de los ‘requisitos’ que sociólogos como Nicolás Sosa le asignan a un movimiento para ser social: tienen una estructura abierta, o sea de carácter asambleario (mediante el uso de las nuevas tecnologías) para la armonía de sus miembros; quieren influir mediante la presión ciudadana sin rozarse con partidos políticos; se consideran antisistema y protestan en rechazo a la clase política, la corrupción del sistema y al bipartidismo que consideran dictatorial. Sin embargo a este conjunto de ciudadanos disgustados les falta organización y objetivos claros y definidos.

Es verdad que los Indignados redactaron un documento en el que pedían independencia de los poderes, medidas contra el desempleo, fiscalización de los bancos y derecho a la vivienda y servicios públicos. Es verdad. No obstante un día son 30 personas las que se manifiestan en la Puerta del Sol, luego son 30 mil, al día siguiente son menos en la histórica plaza pero con miles más en diferentes plazas españolas y del mundo. Al día siguiente vuelven a ser cientos otra vez. ¿Quiénes son los Indignados? ¿Sienten la pertenencia, el compromiso y la constancia que el movimiento necesita para cumplir sus objetivos?

Es curiosa la enorme masa heterogénea que se amontona en el Sol: los “apartidarios”, comunistas, trabajadores, organizaciones feministas, desempleados, familias, jóvenes ni-ni (ni estudian ni trabajan), pacifistas y ecologistas. Todos y cada uno de ellos quieren hacer valer sus reclamos. Es decir, si la joven plataforma Democracia Real Ya! redacta un manifiesto en nombre de la asamblea, los grupos feministas que circulan piden también por sus derechos. Si las feministas reclaman sus derechos, los ecologistas exigen que se ponga un límite al consumo desenfrenado que pone en crisis al ambiente. Y si los ecologistas reclaman, lo hacen los grupos pacifistas quienes quieren desinversión en armas bélicas.

Justamente esa heterogeneidad podría provocar una serie contradicciones que acaben por no definirse en un proyecto claro para la asamblea 15M, quien todos los días agregar un motivo más de protesta a su lista. Sin embargo, a la imbatible complejidad de la situación se la podría mirar desde otra perspectiva, ¿no sería mejor, en vez de filosofar acerca de la procedencia o no del movimiento, aceptar que son grupos de intereses y revoltosos contra la injusticia? ¿Los indignados no serán sólo esa respuesta que ellos se hacen llamar: “indignados”? ¿existe descalificación alguna en esa adjetivación que representa el sentimiento ante la marcha del mundo?

A muy grandes rasgos es imposible negar que 15M no estén unidos por intereses. La mayoría pertenece a una clase media que se manifiesta en contra del sistema porque ese sistema los excluyó de las comodidades que disfrutaban. Y justamente porque ya no le sirven al sistema se Indignan. Y porque están muy indignados observan desde una tribuna, y con cierta indiferencia, la injusticia que impone la dictadura de los mercados favorecida por un bipartidismo que se pasa eternamente la pelota del poder, sin variar mucho en las políticas.

Como bien explica el sociólogo Manuel Castells, el problema del capitalismo informacional/global pone en entredicho la atoridad y legitimidad del Estado-nación ya que “las órdenes del Estado no pueden hacerse cumplir plenamente” y “algunas de sus promesas fundamentales, encarnadas en el estado de bienestar, no pueden mantenerse”. Además la democracia representativa se basa en la idea de un Estado soberano, el desdibujamiento de las fronteras de la soberanía conduce a la incertidumbre en el proceso de delegación de la voluntad del pueblo.”

Así nada es más triste que 30 mil ciudadanos manifestarse en una plaza debido a que el Estado no garantiza sus derechos ni el bienestar que se estipulan ante una posible situación de default. Nada es más triste que unos pocos mercados y bancos gobiernen. Nada provoca más indignación que ver una dirigencia política enriqueciéndose en la corrupción, mientras que recurren a recetas con las que el capitalismo enferma aún más  la sociedad afectada: recortes salariales, aumento de la edad de jubilación, 300 mil familias sin casas por no pagar hipoteca y 23% de población sin trabajo. Todo sea por el bien de los bancos y mercados de consumo.

Entonces ¿cómo es posible someter a una crítica negativa esta maraña de reclamos? Nadie en su sano juicio puede descalificar la naturaleza de las protestas como si fueran manifestaciones instrumentadas desde “un poder rojo”. Por lo contrario, resulta positivo y los jóvenes representan un factor clave. Quienes justamente se llaman ni-nis porque ni estudian ni trabajan pueden pensar al sistema porque están excluidos de él. Al ser aislados han encontrado en las nuevas tecnologías, que tan bien manejan, el modo de articular un reclamo, de comenzarlo.

Un estudiante de turismo que protesta en el Sol comenta al diario El País que el “15M estuvo inspirado en las revueltas árabes y las huelgas de Grecia”. Así basta plantearse algunos puntos en común con los Indignados, el mayo francés del 68, las revueltas árabes, las huelgas en Grecia y sobre todo el “Argentinazo” de 2001 con su consabida leyenda “que se vayan todos”.

Manuel Castells explica que si bien el mayo francés del 68 comenzó con una protesta estudiantil se extendió a la sociedad y fueron derrotados por la propia política porque “como movimiento utópico nunca pretendieron la victoria”. Y también porque la dirigencia del capitalismo puede y sabe bien cómo reconfigurarse si se ve amenazada. Las huelgas de Grecia tampoco pretendieron grandes cambios sino una queja debido a los grandes recortes que hicieron contra la población. Y las revueltas del mundo árabe surguieron en contra de una dictadura autoritaria que hicieron de los países su feudo económico, sin embargo, como dice el sociólogo Jaime Pastor, no es la “dictadura de los mercados” que azota a los españoles. Finalmente, el Argentinazo proponía “que se vayan todos” los políticos inoperantes. Y nadie se fue y los reclamos se fueron atenuando día a día.

En suma, quizá sea como dice Castells y no pretendan la victoria y mucho de los reclamos queden en el tiempo. A este pronóstico adhiere el sociólogo y profesor de la Universidad de Deusto Javier Elzo, especialista en el comportamiento y los valores de la juventud, quien reconoce que “la sociedad actual se caracteriza por una gran volatilidad” y se pregunta “¿en qué quedó la indignación de los estudiantes franceses que se levantaron el año pasado por la reforma del sistema de pensiones?”, “¿En qué va a quedar todo esto? Tengo más preguntas que respuestas”.

Por ello es altamente probable que este conglomerado de ciudadanos que hoy protesta en las calles, semanas después desaparezca o aparezca con mucho menos frecuencia, pero ¿alguien es siquiera capaz de condenar la #spanishrevolution a la mera intrascendencia?”

En consecuencia no se puede llevar a los indignados a la desaparición porque con ellos moriría un logro importantísimo que subyace a las manifestaciones: aquél que planteaba a la democracia como el acto por el cual el pueblo delegaba la soberanía en sus representantes. Pero delegarla no significa descuidarla y someterse a la pasividad. La historia demuestra que si el pueblo se indigna puede hacer temblar la dirigencia política. Es muy improbable que la mayoría del 15M quiera un cambio en el sistema: quieren tener la calidad de vida que ya habían saboreado tiempo atrás. Por el momento nadie es capaz de precipitarse a adivinar el futuro de los ciudadanos reunidos en el Sol . Sin embargo se pueden abrir interrogantes: ¿el capitalismo podrá reconfigurarse y salir victorioso nuevamente? No lo sabemos. Quizá lo único que tengamos una certeza inofensiva, ilusa e incluso ridícula: el 2012 está cerca, y una profecía está al acecho mientras el mundo se desmorona y la gente se indigna.

viernes, 13 de mayo de 2011

detrás del velo


Debate por multiculturalismo: Occidente en el ojo de la tormenta.
Vamos a ver cómo es la República del revés

Francia puso en funcionamiento la ley que impide el uso del velo islámico integral a 2000 mujeres que transitan los espacios públicos. Las calles, transportes públicos, escuelas, oficinas de correo, tribunales ya no serán frecuentadas por mujeres veladas de pies a cabeza con sus llamativos burkas o el niqabs. La ley contó la mayoría de los votos emitidos por el partido Unión para un Movimiento Popular, encabezada por el presidente ultraderechista Nicolás Sarkozy. Al término de la aprobación en la cámara alta, la ministra francesa de Justicia, Michele Alliot Marie, felicitó la aprobación del parlamento y calificó como un éxito para la República y los valores democráticos que encarna.

Esta es la ley de la República, fundada sobre las bases de la gran revolución de 1789 que siempre ha defendido la triada utópica de “libertad, igualdad y fraternidad” pero que hoy parece desmoronarse, empalagada por interpretaciones sobre ideales modernos como el laicismo. Así se asiste a una gran verdad, algo que al pensamiento oriental siempre le faltó y que el occidental posee en abundancia: hipocresía en todos los ámbitos.

Si se quiere comencemos por la igualdad, palabra maravillosa para discursos políticos. Lamentablemente es una ilusión óptica creer que pueda existir una sociedad de iguales cuando históricamente la estratificación ha dominado el plano social. Así como fue de público conocimiento el repudiable suceso por el que una viuda fue asesinada en un país islamita al vincularse con otro hombre, lo fue una estadística que indica que 2 millones de mujeres francesas sufrieron episodios de violencia a mano de sus parejas. Sería vergonzoso admitir que no existe desigualdad, opresión y violencia femenina en la sociedad francesa, o que la mujer ha dejado de ser condicionada por el sexo masculino a un determinado estereotipo de belleza. Sin embargo es un festejo de la República despojar de una vestimenta cultural a dos mil mujeres.

En segundo lugar, poca libertad existe en una ley que prohíbe en vez de ‘invitar a no usar’ y proteger a las mujeres que sean hostigadas; pero llorar sobre leche derramada no tiene sentido, pues está derramada y por la cámara de Senadores franceses. Lo que sí no lo está es la sagrada protección de la integridad física y psicológica de las mujeres. Así que es ilógico enunciar una defensa de carácter relativa hacia una religión fundamentalista que rebaja muchachas a las condiciones más deplorables que se conozcan. Sin embargo es un pecado caer en generalizaciones, ya que no todas las mujeres musulmanas residentes en República Francesa conocen las dolencias que sufren sus compañeras en el oriente. Convendría preguntarse, ¿todas las mujeres son maltratadas y sometidas por ‘sus’ hombres a usar velo en Francia? Evidentemente la ley no incluye entre sus premisas que una mujer elija –palabra vinculada a la libertad- usar ese distintivo por estar de acuerdo con el contexto cultural-religioso en el que fue criada.

Por otra parte es menester referirse a los antecedentes. El presidente conservador Sarkozy no dudó al correlacionar inmigración con delincuencia y luego, en agosto de 2010, pagó 350 euros a cada gitano para exiliarlos. Así no es casualidad que en este contexto se huela a deportación cultural. Pero lo lamentable es que las mujeres sean las principales víctimas de una campaña que pretende defenderlas y a la vez se niega a escuchar sus diferentes opiniones, teniendo en cuenta que las musulmanas no conocen el concepto occidental de ‘libertad’.

Siguiendo esta línea, hay que tener en cuenta que la prohibición puede manifestarse en resistencias violentas. Aún así, la cuestión se simplificaría a la máxima excusa expresada través de un ‘mi país, mis reglas’. Y en efecto, quien abandona un país y una cultura para ir hacia otro lugar completamente diferente debe estar sujeto al desamparo legal y las consecuencias que ello implique. Pero ¿no estaríamos olvidándonos de un detalle, la hermosa fraternidad con el otro? Claro que no. Por ello se multa a las mujeres por 150 euros y de premio se llevan unas clases de rehabilitación para convencerlas que el velo integral es una prenda que atenta contra su libertad porque, como declaró el presidente galo Sarkozy, “la república se vive a cara descubierta

Por último falta destronar uno de los ejes del debate por la ley que prohíbe el uso del velo en espacios públicos: el laicismo, pensamiento que enmarca los ideales revolucionarios. En efecto, el Estado laico se forja al calor de la Revolución Francesa, la cual impulsó la formación de un Estado sin grupos de presión religiosos que -valga la redundancia- presionen sobre el espacio público en pro de sus intereses. En otras palabras, se respeta la libertad de culto pero no se financiara u oficializara ninguno. Así este principio de la modernidad se sumó a la escolarización: ahora el laicismo en las escuelas brindaría todas las herramientas para llevar hacia la emancipación humana que formaría una sociedad de iguales. Pero la libertad y su relación a la educación es algo relativo. Para evitar entrar en discusiones eternas e innecesarias, basta con citar al filósofo marxista Antonio Gramsci quien, privado de su libertad durante el fascismo italiano, escribió que la educación es selectiva y sólo sirve para mantener el pensamiento hegemónico de turno.

De este modo, Francia, creadora de un mundo ideal y forjadora de un modelo de pensamiento que se suele conocer como “el más civilzado, correcto y único posible”, se encuentra en una encrucijada difícil de salir. El malestar económico que viven los nativos de Francia (producto de las crisis de 2009) encajona a políticos en decisiones absurdas y racistas. Sin embargo la sociedad de iguales que el laicismo desearía construir se da respetando las culturas que conviven a diario; por eso es tan difícil de concretar entre seres humanos acostumbrados a querer colonizarse los unos con los otros. Pero a fin de cuentas, la democracia de la república francesa no se erige sobre el sometimiento como única vía, sino en la representación de intereses previamente consensuados. Y más si hay mujeres en riesgo.

jueves, 12 de mayo de 2011

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Imperialismo norteamericano: clave del escepticismo y la conspiración.
Esa imagen que valdría más de mil palabras

En un salón de la Casa Blanca, Barak Obama recibe a la cadena CBS, para comenzar una entrevista en el momento más importante del presidente como líder constituyente de las fuerzas armadas. En un momento, el entrevistador se ve obligado a preguntar si verán las fotos del cuerpo de Osama bin Laden, enemigo público número uno de los Estados Unidos desde los atentados a las Torres Gemelas. Ante la pregunta, el presidente responde duramente que no se harán públicas porque el cuerpo del líder de Al Qaeda ‘no es un trofeo’1. De esta manera se encendió una mecha en la construcción de un debate inagotable sobre si conviene o no publicar las fotografías que muestran el masacrado cadáver del, ahora, ex líder terrorista.

Semanas atrás el presidente norteamericano Barak Obama montaba un fastuoso discurso en la Casa Blanca. Rodeado de banderas estadounidenses, el mandatario anunció en la televisión la muerte de Osama bin Laden, cerebro de Al Qaeda y principal acusado por el atentado a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001. Cabe recordar que luego de este episodio se hizo oficial la lucha contra el terrorismo en medio oriente, y allí desembarcaron las tropas que comenzarían una guerra que ya dejó ciento de solados norteamericanos muertos en combate y miles de civiles abatidos en los desiertos de Irak y Afganistán.

Ya pasaron diez años desde aquella invasión y el Nobel de la Paz de 2009, anuncia con orgullo norteamericano que han podido ‘abatir’ al líder terrorista en una operación de inteligencia llevada a cabo en Pakistán. En dicha maniobra, los Seals de la armada norteamericana derribaron las puertas de la supuesta mansión de Osama bin Laden y se enfrentaron a la seguridad lo protegía. La información que procede del gobierno afirma que los comandos encontraron en el tercer piso al desarmado Osama, quien se resistió pero finalmente fue asesinado de un tiro en la cabeza. Aparentemente las macabras fotos que posee la Casa Blanca mostrarían al terrorista con un disparo en el ojo izquierdo, gran cantidad de sangre derramada y masa encefálica alrededor de su cabeza2.

De esta forma, los principales medios norteamericanos llegaron a una discusión con tintes moralizantes sobre lo que ocurriría si esas imágenes que posee el gobierno se dieran a conocer. En general, los medios norteamericanos huyen a la idea de difundir fotos de cadáveres, sobre todo las violentas. Por tal motivo, no mostraron las terribles fotografías de Daniel Pearl, reportero del Wall Stree Journal decapitado por terroristas paquistaníes. Sin embargo, algunos medios gráficos como The New York Times o The Post se dan el lujo de hacen excepciones con enemigos públicos de Norteamérica: así se hicieron oficiales las fotos del cuerpo de Saddam Hussein, ejecutado en Irak a finales del 2006, o las del rostro ensangrentado del terrorista iraquí Abu Musab Al-Zarqawi, liquidado por un ataque aéreo de EE.UU durante ese año.3

Por eso muchos periódicos coinciden en que es menester documentar gráficamente la noticia, aunque prefieran evitar la exhibición de este tipo de material. “Obviamente, yo no puedo decir si o cómo circularemos una foto que aún no hemos visto," dijo Bill Keller, editor del New York Times. Luego añadió: "evitamos generalmente imágenes que son gratuitamente espantosas, lo que significa que las imágenes, además de ser perturbadoras, no tienen gran valor periodístico. Pero desde luego que las fotografías de Osama bin Laden muerto tienen un valor periodístico significativo". Asimismo Liz Spayd, redactor de The Washington Post se preocupó por los “los niños del país vean el documento”, aunque en realidad no quieren ocultar “nada de lo que esté sucediendo”.4

Pero Barak Obama es terminante al insistir que la publicación de las violentas fotos podría irritar a la opinión pública y además “inflamar violentos sentimientos antiestadounidenses en el mundo”. De esta manera también se pondría en peligro la preciada seguridad de la nación y, sobre todo, a las “tropas del Pentágono en el exterior”, a riesgo de sufrir represalias por la herida que abrieron en Al Qaeda. En suma, la cuestión ya está archivada como un secreto confidencila y acordada con los ministros de Defensa, Robert Gates, y de Estado, Hillary Clinton. Sin embargo, fuentes oficiales aseguran que algunos funcionarios están ansiosos por darle su medicina a escépticos5, quienes opinan que la muerte de bin Laden es parte de una campaña de desinformación estadounidense, ya que él todavía estaría vivo.

Una encuesta realizada por The Washington Post -conocido por la investigación del caso Watergate- da cuenta que el 70% de los norteamericanos no duda en que lo más seguro para la nación es no publicar la foto de bin Laden muerto6. Sin embargo la rueda del escepticismo no para de girar a nivel mundial, y la publicación de la fotografía pareciera ser el único modo de sofocar algunas especulaciones. Pedro Brieger, analista argentino de política internacional opinó que “si no difunden ninguna filmación y solo están los dichos van aparecer muchas teorías conspirativas, que le encantan a la gente”7. Y en efecto, muchos no creen en la Casa Blanca, ni en las supuestas declaraciones que Al Qaeda hizo en páginas web yiahidistas islámicas8. Así la mayoría de las teorías conspirativas afirman que Osama bin Laden murió en el 2001, o que es una estrategia del gobierno de Obama para ganar elecciones ya que Osama se encuentra muerto o maquinando un nuevo atentado en alguna cueva ubicada en las altas montañas de Karachi.

En realidad el conjunto de irregularidades de rodea la muerte de bin Laden sólo es alimento para fanáticos –y no tanto- de las conspiraciones. Así, las declaraciones de la operación Gerónimo se contradicen con la declaración de un oficial paquistaní que asegura que bin Laden murió por uno de sus guardias, ante la negativa de ser capturado a manos de tropas norteamericanas. Otra desconfianza ronda a la prueba del ADN, realizada sin testigos presentes, documentos oficiales y en la fugacidad de 6 horas, cuando en llevaría 6 días. Además está el noble entierro al mar que efectuaron las tropas norteamericanas, siguiendo los ritos islámicos cuando la realidad indica que el cuerpo debe ser enterrado previo rezos, lo que deja entrever una sospechosa velocidad para desaparecer una persona9. A este coctel se le suma un contexto económico innegable por su veracidad: una semana antes del operativo, The New York Times y la cadena televisiva CBS News publicaban encuestas que expresaban el descontento del 57% de la población con la gestión político-económica de Obama y veían pésimos ojos el futuro del país10. Ahora la situación dio un vuelco y la imagen mandatario de origen keniata escala positivamente frente a los sondeos de opinión.11

Este es el panorama que rodea al debate sobre la publicación de una foto que muestre el cadáver del quien fuera máximo enemigo público de la Casa Blanca. Las dos posibilidades que baraja el gobierno norteamericano son las más adecuadas: la emisión de fotografía oficiales lograría conformar a algunos pero también podría despertar la bestia Al Qaeda. Sin embargo, no calmaría las dudas en cuanto a la secreta operación Gerónimo, ni las duras críticas que de los defensores de derechos humanos, quienes sustentan la idea de un juicio legal antes que un asesinato. Este es el presente que comenzó diez años atrás con la cacería de Osama Bin Laden. Pero esos diez años también colaboraron en la construcción de una opinión pública desconfiada y reacia a nivel mundial, que pone en duda todas las acciones que provengan de la superpotencia. O hasta que una imagen demuestre lo contrario.








Fuentes consultadas:
1. “Obama no divulgará las fotos de ben Laden”, Diario La Nación, 5 de mayo de 2011 (Edición impresa)
2. “Obama oculta las fotos de Bin Laden por temor a los actos de represalia”, diario Tiempo Argentino, edición impresa 5 de mayo de 2011.
4., 5., 6. “Bin Laden photos: editors debate showing graphic images of dead body”, The Washington Post, 3 de mayo de 2011, edición impresa.
7. Informe urbano (www.informeurbano.com) 5 de mayo de 2011
8. La Nación Al-Qaeda promete vengar a Ben Laden, La Nación, 7 de mayo de 2011, Edición impresa.
9. Atilio Borón: “Reflexiones a propósito de la muerte de Osama Bin Laden”, publicado en su sitio web www.atilioboron.com
10. “Más de la mitad de los estadounidenses desaprueba la gestión de Barack Obama”, diario El Mundo, 21 de Abril de 2011, versión digital.
11. “Encuesta del New York Times: suben los bonos de Obama”, bbc.co.uk, 4 de mayo de 2011.

domingo, 8 de mayo de 2011

Los arcos del triunfo

Hace una semana el multimillonario Wood Staton cerraba en Wall Street la venta de acciones de su firma Arcos Dorados por más de 1250 millones de dólares. La empresa Arcos Dorados es la mayor franquicia de McDonald’s a nivel mundial y poseedora de 1800 restaurantes distribuidos únicamente en Sudamérica –incluyendo los 190 Argentinos. En una entrevista a La Nación, Staton admitió que la venta se realizó para abrir más restaurantes en el continente: “Tenemos muchas perspectivas de crecer en los próximos años". "El crecimiento de América latina es mucho mayor al de los Estados Unidos” y el “el mundo financiero, ve bien” a Latinoamérica1.
Por otro lado, en Venezuela se cumplía un año en que Hugo Chávez cerraba un McDonald’s y en su lugar plantaba un busto en honor a Fidel Castro. Días antes el gabinete del presidente bolivariano había expresado que el local de la corporación multinacional, ubicado en el centro de Caracas, era una “una incoherencia ideológica" ya que no se podía "tener negocios identificados con el imperio de Estados Unidos en el casco histórico revolucionario en el Boulevard Bicentenario”2.
En contraste con los cientos de restaurantes que McDonald’s posee en el continente, la ‘incoherencia ideológica’ que describe el gobierno venezolano pareciera ser uno de los pocos desplantes hacia la empresa del payasito Ronald. Precisamente quienes han osado a rechazarlos sólo han sido algunas repúblicas comunistas como Corea del Norte o Cuba, donde las puertas a esta empresa -símbolo del capitalismo neoliberal- permanecen cerrados debido la ideología de estos países. De todos modos, este imperio de la comida rápida es en realidad quien decide dónde y cuándo invertir.
En efecto son 130 los países con McDonald’s ubicados en las grandes metrópolis, o lo que también significa que hay al menos 90 países sin ni una sola sucursal. Estos países constituyen lugares económicamente no rentables para la empresa y en su mayoría son territorios con regímenes políticos inestables, donde la pobreza y las guerras son una moneda corriente en la cotidianidad de la población. De esta manera no es casualidad que no haya McDonald’s en países del centro oriente como Paquistán, Afganistán, Nepal, Yemen, o en la mayoría de países africanos. Además, este año el desequilibrio económico de Islandia, fuertemente castigada por la crisis del 2009, los hizo marcharse ante la imposibilidad de sustentar sus 3 locales3.
Cuando J.F. Love estaba escribiendo su libro McDonald’s: La empresa que cambió la forma de hacer negocios, interrogó sobre el éxito mundial de McDonald’s a James Khun, vicepresidente de la corporación. Khun le resumió: “Somos repulsivos, tratamos de movernos más rápido de lo que podemos, pero también somos unos maestros para enderezar lo que estropeamos”4. Y definitivamente la historia sobre la expansión mundial de la corporación de arcos dorados tiene una maestría en el ensayo y el error.
El comienzo de la irrefrenable expansión de McDonald’s se gestó durante los años 70. La empresa se encontraba en la cima de Estados Unidos y su menú, basado en la producción serial de hamburgesas y papas fritas vendidas a bajos precios, era un sinónimo de la cultura alimenticia norteamericana y de la misma ideología capitalista. En ese momento Ray Kroc, fundador de la corporación, imaginó cómo sería una incursión en el exterior y fue así cómo decidió probar en Canadá, Japón, Alemania, Suecia y Australia.
Sin embargo, la llegada de una empresa extranjera a otros países incitaba a fuertes resistencias desplegadas en contra de la “americanización” cultural y económica que acarreaba consigo la empresa. El problema residía en que el menú ofrecido ‘era el típico norteamericana’ basado en variedad de hamburguesas y papas fritas; además el dinero que se llegase a gastar en esa comida iría al bolsillo de ese país. En suma, esa resistencia cultural sería -y sigue siendo- el principal problema que afrontase McDonald’s.
Sin embargo los millonarios errores que cometió la corporación les enseñaría que el éxito reside en las franquicias y la total autonomía en el control local del empresario hacia su propia concesión. Esta fórmula la descubrieron en Canadá, primer país donde decidieron incursionar. El vicepresidente de la corporación, Turner, vendió concesiones a empresarios que arruinaron la empresa, por lo que decidió volver a comprarlas y entregarselas a Cohon, un empresario estadounidense que explotaba las concesiones en la parte este del Canadá. Cohon llevaba viviendo un largo tiempo en Canadá por lo que adquirió la ciudadanía, luego bajó un 20% los precios para atraer consumidores y repartió más concesiones a otros empresarios canadienses. Ahora McDonald’s integraba la economía de Canadá y hacia fines de los 70 tenía el monopolio de los fast-food en el país, sumado a la integración de la ‘comida chatarra’ en los hábitos de la población.5
Así la corporación, con sede en Chicago, comenzó su expansión por cada rincón del mundo. Siempre siguiendo el mismo patrón, la receta del éxito: formar franquicias con socios extranjeros que no profesan tradicionalismos o nacionalismos en su país de origen. Dicho de otra manera, McDonald’s no vio la resistencia cultural como un problema, lo superó y adaptó las culturas a la suya propia. En un artículo publicado en el diario Página/12, Adrian Paenza se refiere a los 1000 restaurantes en China: “En China, la cultura de la cadena McDonald’s cambió las costumbres de los chicos. Primero: los chicos en China sólo comían lo que se les ponía delante en el plato. No salían a comer por las suyas. McDonald’s cambió eso y ahora salen y comen con su propio dinero. Segundo: los chicos no festejaban sus cumpleaños al estilo occidental. McDonald’s estableció una nueva tradición y promovió sus fiestitas como las que hacen en Estados Unidos. Y cambió la cultura.”6 Esto no sólo indica el cambio en los hábitos de comer, sino que implica que McDonald’s ha logrado vencer diferencias económicas, culturales e incluso políticas7.
Del mismo modo que en Venezuela, la presencia de la empresa norteamericana aflora las acaloradas discusiones entre movimientos antiglobalización e intelectuales. Desde Uruguay, el escritor latinoamericano Eduardo Galeano acusa a McDonald’s en un pasaje de El Imperio del Consumo de querer implantar una “dictadura de las fast-food” que viola “tradiciones, señas de la identidad cultural”8. Pero tales declaraciones ni siquiera bastan para intimidad a la corporación de los arcos dorados, quien ya planea continuar su imperiosa expansión por América Latina y China9, sin vacilan al coincidir que allí reside el gran triunfo.




Fuentes consultadas.
1 Arcos Dorados juntó US$ 1250 millones en Wall Street, Diario La Nación, 15 de Abril 2011
2. Fidel por McDonald’s, Diario Página/12. Sección Mundo, 18 de Abril de 2010,
3. Islandia le dice adiós al Big Mac, Diario Clarín, suplemento iEco, 26 de octubre de 2009
4. J.F Love. McDonald’s: la empresa que cambió la forma de hacer negocios en el mundo, p.27
5. J.F Love, p. 421
6.‘Aldea Global’ por Adrian Paenza, Diario Página/12,13 de Noviembre de 2007
7. J.F Love, p. 445
8. Eduardo Galeano, Imperio del Consumo
9. McDonald's to double China restaurants by 2013, agencia Reuters 15, diciembre de 2010.

martes, 12 de abril de 2011

Una cosita que pasó por alto..

Mapa Bicontinental: pretensiones de una Argentina que se sólo se achica
Un tema que no se instaló en la agenda de medios argentinos fue la sanción de la ley 26651, en el 2010. Quizá fue porque la brevedad de la legislación (cuenta con tan sólo cuatro puntos) no llamaría a la atención o interés de la opinión pública; en suma, una pérdida de tiempo. El 20 de Octubre del año pasado se aprobó en el senado la ley 26651 que obliga a todas las escuelas y organismos nacionales y provinciales a emplear el mapa bicontinental de la Argentina. La ley fue promulgada por el poder ejecutivo y establece que el mapa debe mostrar “al sector antártico en su real proporción con relación al sector continental e insular” (argentino). Asimismo, el Ministerio de Educación de la Nación es quien se encarga de garantizar la exhibición, empleo y difusión en todas las instituciones públicas y privadas. Por su parte, las editoriales tienen la tarea de incluir el mapa bicontinental de la República Argentina en las nuevas ediciones de los libros de texto y en las posibles reediciones. La resolución se debe, en un principio, a que los mapas mostraban al sector antártico en un pequeño rectángulo sobre el lado derecho del mapa, siendo este sector más chico de lo que en realidad representa. En realidad se trataría de reflotar al antiguo mapa de 1941 que exhibía la porción de la Antártida que la Argentina reclamaba (entre los meridianos 74° O y 25° O y el paralelo 60° S) y por este motivo, sus creadores son los del ex Instituto Geográfico Militar, ahora llamado Instituto Geográfico Nacional.
Poco se informó sobre esta legislación y por eso pocas fueron las voces que se escucharon. “Ahora Tierra del Fuego es el corazón de Argentina, y no Córdoba” comentaban algunos bromistas en varios sitios web; pero también se dieron opiniones muy positivas como las de la diputada Mariel Calchaqui, quien presentó el proyecto de Ley ante el legislativo. “Se defiende lo que se conoce, por eso es importante que se conozca nuestro territorio en toda su plenitud. Eso nos da una visión de pertenencia”. “Es importante crear una conciencia sobre este tema que hace a nuestra soberanía y la educación de los Argentinos”, se expresó en su momento la diputada del Frente para la Victori (FpV), quien a su vez opinaba que el antiguo mapa en realidad daba “una visión distorsionada de la Argentina”.
Ahora bien, visión distorsionada y falta de educación es lo que le sobra a nuestros legisladores. En todo caso es increíble que la Cámara de Diputados y sobre todo Senadores –que aprobaron el proyecto de ley con unanimidad- hayan olvidado la historia, precisamente del Tratado Antártico que Argentina firmó en 1959 junto a Australia, Bélgica, Chile, Francia, Japón, Nueva Zelandia, Noruega, África del Sur, Rusia, Inglaterra, Irlanda y Estados Unidos. Un total de 12 países firmaron un pacto que en ningún momento supuso una tajada del continente blanco para cada uno, aún estando perfectamente conscientes de la importancia geopolítica que tendría en un futuro la Antártida, siendo hoy una enorme reserva de agua potable, hidrocarburos y minerales como el hierro y el carbón.
Pero, ¿qué dice el Tratado? En primer lugar establece que la Antártida sería utilizada entre los países firmantes con fines exclusivamente pacíficos y científicos, sin ser objeto de discordia internacional. Asimismo hay un dato importante: se “congelan” cualquier clase de reclamos por derechos a soberanía – o como expresa textualmente el artículo 4 del pacto: “Ningún acto o actividad que se lleve a cabo mientras el presente Tratado se halle en vigencia constituirá fundamento para hacer valer, apoyar o negar una reclamación de soberanía territorial en la Antártida, ni para crear derechos de soberanía en esta región. No se harán nuevas reclamaciones de soberanía territorial en la Antártida, ni se ampliarán las reclamaciones anteriormente hechas valer, mientras el presente Tratado se halle en vigencia”. De esta manera el acuerdo no se interpreta como una renuncia de las Partes Contratantes a sus derechos de soberanía ya que acepta las reclamaciones, pero no especifica en ningún momento si algún país posea dicha soberanía en algún sector del territorio. No se puede negar que el Tratado sí es ambiguo, sin embargo es indudable que no existe un marco de legalidad o reconocimiento internacional que sustente esta intencionalidad de dominio Argentino sobre un sector del continente antártico, expresado ahora mediante el mapa bicontinental. En todo caso lo único que sustenta esta adjudicación sería el nexo geográfico entre ambos territorios y las posibles incursiones que argentinos han realizado sobre esa zona a lo largo de la historia.
Una duda que deberían responder nuestros congresistas, ¿qué van a enseñarle los docentes a sus alumnos?, ¿Deberán aclarar que por una legislación se ven obligados a dar clases con un mapa que exhibe un territorio que por ley no nos corresponde? ¿Es esa la clase de “conciencia” que quieren implantar en nuestros jóvenes? Nunca se sabrá si nuestros representantes sancionaron la 26651 con tanto fervor nacionalista por pura ignorancia, viveza criolla, o quizá haya tenido influencia ese patriotismo argentino que ha causado las heridas sin cerrar por Malvinas. De todos modos, divulgar con tanta vanidad pretensiones territoriales bicontinentales es un error que avergüenza por su total desinformación.
Pensar que basta con tan sólo una mirada que recorra nuestro país para saciarnos de orgullo, al contemplar esa enorme extensión que se destaca por su gran biodiversidad, paisajes y recursos naturales. Ese es el espacio que hay que conocer para defenderlo de quedar reducido a la miseria. Entonces, si con la 26651 se aspira a conservar, ¿para qué exhibir la soberanía de un continente que por ahora no nos pertenece, cuando estamos perdiendo partes valiosas de nuestro territorio Argentino a manos de capitales extranjeros?