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lunes, 4 de marzo de 2013

Top 15 del Studio Ghibli


Desde las tierras niponas, nos llegan noticias del Studio Ghibli. Dos dinosaurios del largometraje animado en 2D, Isao Takahata y Hayao Miyazaki (), confirmaron que vuelven a sentarse en la silla de Director (si es que en animación, esa silla existe), por lo cual, este año vamos a tener la suerte de verlos en dos nuevas cintas. Los fundadores de Ghibli hace tiempo que no se dedican a encabezar la dirección de películas. Miyazaki desde el 2008 no dirige nada ya que  trabaja como un artesano puliendo los guiones de los herederos del estudio, como su hijo, Goro (La colina de las amapolas, 2011) y Hiromasa Yonebayashi, director de la exitosísima Arriety (2010).  Por su parte, Takahata, prácticamente estuvo borrado del mapa y sólo asomo su cabeza para dirigir en el 2010 una fugaz adaptación de Anna de las Tejas Verdes.


Sin embargo, 2013 vuelve a juntar a los primitivos creadores de Heidi y directores de Lupin III con estas dos películas que, a su manera, se enraízan bastante en la tradición Japonesa. Takahata, de 78 años, prepara una película basada en el relato mítico de la Princesa Kaguya, mientras que  Miyazaki adapta al cine El viento se alzamanga homónimo del director inspirado en la vida del hombre que diseñó los aviones de combate que atacaron el Pearl Harbour durante la Segunda Guerra Mundial. Si bien habrá que esperar unos años más para la segunda parte de Porco Rosso, Miyazaki no se distancia tanto del cerdito aviador ya que planea conservar un protagonista masculino, la  guerra como contexto y reflexión, más su facinación por los aviones. 

El blog Veneno para Hadas celebra esta noticia y, qué mejor manera de hacerlo, que con un top 15 donde recordamos lo mejor y lo-no-tanto del fantástico Studio Ghibli.

martes, 26 de junio de 2012

"¿por qué diriges tus pensamientos al cielo?"


Una cruz en el brillante mar / Un barco desaparece en la luz del sol /Su cuerno arrastra una nota de despedida /
Si voy por la suave ladera/ voy a sentir una brisa, ¿el color del verano?/ 
Mi amor es una melodía/Yo canto alto y bajo/
Mi amor es una gaviota/que se eleva y cae en picada.
Si te llamo a tí en el crepúsculo/ ¿Te veré ahí, corazón?/
Ramas en movimiento a lo largo de la ruta/ Deja las sombras de despedida en el suelo/ 
Un gallo veleta, una antigua capilla
¿Voy a ver una ciudad empapada en tonos de verano?/
El amor de ayer es mi temor/ Se seca y desaparece con el tiempo/ 
El amor de mañana es un estribillo/
Las palabras sin fin.
Si nos encontramos en el crepúsculo, ¿me tendrás en tus brazos? 


Valores. Sobre todo, valores son los subtextos de Sobre la Colina de las Amapolas. El valor innegociable e indestructible de las ideas, la amistad, el compañerismo, la solidaridad, el valor de los gestos. Los gestos movimientos-corporales-que-expresan-estados-de-ánimo e indefectiblemente dicen mucho más que palabras. Aparece la soledad del alma reflejada al izar diariamente una banderines con un mensaje para alguien que jamás volverá de la muerte; cambiarle el agua a un vaso diariamente, cocinar con un sentimiento casi coactivo y suspirar permanentemente ante la ausencia familiar; remodelar junto a los amigos una casa que se viene abajo como símbolo de un lugar propio y común, un paseo en bicileta con un chico, que éste te regale comida, te visite, demande tu ayuda. Los gestos se valoran, se vuelven lenguaje y el cuerpo va gritando todo. Mientras tanto, la palabra verborrágica, vacía de sentido es la que más sobra. Las palabras la confunden tanto que decide intercambiarlas por cuotas de silencio. Y sí usa el habla, lo hace porque realmente valora su sentido.
Sólo dice: "estoy enamorada de vos y no me importa".



sábado, 5 de noviembre de 2011

Quizás, quizás, quizás...

Amar sabiendo que jamás será posible, ocasionalmente se convierte en el opio del alma. Hay una cierta adicción en ese sentimiento que se manifiesta como un nudito en la garganta. Quizá sea el deseo que, con la distancia, se vuelva más enorme al punto de devorar por completo nuestra razón. El deseo nos moviliza, es el timón que dirige nuestras vidas hacia un destino incierto. El amor imposible, el deseo irrefrenable de tener la persona y no. El sentido de la distancia. Su impacto en la construcción de la personalidad. 
Por alguna razón que va más allá de mi comprensión (a lo mejor sea alguna idea que haya garabateado líneas arribas y no me de cuenta) hay  4 películas asiáticas que me maravillaron y que están atravesadas por esta temática. 

"Quizás, quizás, quizás" eran las únicas palabras que respondía la enamorada de la canción de Nat King Cole cada vez que le pedía una señal para que él aunque sea alimentase sus esperanzas. Quizás, quizás, quizás sea una brecha de esperanza que nos aferra y nos atrapa. Esa incertidumbre es hermosa, satisfactoria y violenta. Y así nos convierte.

sábado, 29 de octubre de 2011

del amor con fecha de caducidad.

"El 1 de mayo de 1994 una mujer me dijo "feliz cumpleaños".
 Por eso la recordaré toda mi vida.
 Si la memoria pudiera ser enlatada, me gustaría que no tuviera fecha de caducidad.
 Si la tuviera, me gustaría que fuera dentro de diez mil años."


Ya lo he dicho en más de una oportunidad y siempre salgo en su defensa cada vez que un imbécil me dice que es un "sobrevalorado"  y un tipo visualmente barroco. Admito lo último, pero no acepto la crítica de críticos ridículos que jamás sacian su hambre de perfección en los demás y no tienen idea de lo que es sentir a través de una película. Wong Kar Wai es sumamente perfecto. 

El amor imposible, los silencios y la angustia que provoca saber que un afecto jamás será consumado. Retratar ese sentimiento no es tarea sencilla y por eso, Wong Kar Wai es uno de mis cineastas preferidos

sábado, 6 de agosto de 2011

"...O debo decir, una vez ella me tuvo".

"And when i awoke/ I was alone / this bird had fllown /  
so lit a fire/ isn't it good / Norwegian Wood?" 

Cómo hacer? Cómo observar, dejar transcurrir frente a tu retina las imágenes que no concuerdan con ese libro que amaste e imaginaste en tu cabeza y que siempre te estruja el corazón al leer sólo la primera página. Y... únicamente resta dejar correr la película. Enfrentarla con la misma valentía con la que enfrenté un libro que me desnuda, que me vuelve su cómplice en el más amplio de los sentidos.  

Sentí una cierta incomodidad ver la adaptación de Tokio Blues. Incomodidad porque seguramente me iba a desilucionar al ser totalmente imposible de hacer una película sobre "la cabeza" de Watanabe. E incomodidad porque al verla con mi hermana, ella era testigo de mi empatía hacia el libro. Sabía que allí iba a verme a mí en Watanabe, ver otro pedazito mío en Naoko y  como por momentos yo apostaba en  la valentía de Midori. 

Murakami escribió un libro conmovedor, tan humano que todos llegamos a identificarnos, aunque sea, con una pequeña parte dentro de esa fantástica historia. Y tan visualmente descriptivo que quizá no hizo falta una película (la película rueda en la medida que leemos las líneas del libro) para retratarlo. Entonces ES difícil. Pero no. No estoy decepcionada con la película, porque ellos tres -los más importantes- están ahí. Los siento y siento la fragancia de Tokio Blues. Quizá ese Watanabe no sea el que todos los que leímos el libro conocemos, lo que es un error abismal del guionista. Pero del resto no hay nada que decir. Entre ellos el tan poco diálogo fue ideal. No hizo falta que se dijeran nada. Dejar hablar a la melancolía de la naturaleza que los rodea. Silenciar los cuerpos y dejar fluir las miradas intensas y las palabras justas que si no se las dicen pesan (Naoko lo supo cuando Watanabe se fue sin decirle que la amaba, y  la lágrima que le rodó por la mejilla fue un pequeño índice del olvido). 

miércoles, 27 de julio de 2011

Live and let die.

La habré visto hace cuánto? 6 días o una semana. No estoy muy segura. Y sin embargo todavía sigo pensándola, tratando de digerir qué es aquello que me fascinó de Oldboy, siendo la película tan dura y violenta que resulta ser (quizá me pese más el hecho de no amar las cintas de culto). Así llego a una conclusión y trato de convencerme de que esa fascinación subyace en una serie de experiencias personales que, de alguna forma, están reunidas en esta película. 

Dae-su Oh sale de su encierro de 15 años, desorientado, buscando respuestas sobre quién y por qué lo mantuvo tantos años en cautiverio. Una vez en libertad, ve un hombre, quiere que lo escuche, sentir su piel... en fin, el actor Min-sik Choi se encarga se realizar una serie de acciones tan cargadas de sinceridad y credibilidad que abruman. Durante ese período de encierro hermético y lejos del contacto humano, él aprendió la sabiduría de reír para que otros rían con vos, en vez de llorar para no alejar a los demás, así  Dae-su Oh se arma de la fortaleza que debemos tener los humanos. Esa fuerza humana la emplea para llevar a cabo una venganza sin piedad contra sus secuestradores. La conjunción de escenas violentas con la exquisita música de Vivaldi (mi compositor clásico favorito) es magnífica.  Vivaldi también aparece en esa escena en que Dae-su Oh llega a un restaurante y, sintiéndose muerto muerto para el mundo,  le pide a Mi-do un pulpo vivo y luego se lo come: quiere sentir la vida correr por su cuerpo; orquestación repugnante y hermosa al mismo tiempo. 

 Pienso a la Oldboy de Chan-wook Park como un thriller psicológico muy cerca de la admirable Psicosis de Alfred Hitchcock. Y cuando veo a Dae-su Oh, veo al conde de Montecristo de Alejandro Dumas (Park mismo lo reconoce durante el film). Pero más lo veo y más se parece a Frederik Starks, personajes de unos de mis escritores favoritos: John Katzenbach. Dae-su Oh y Starks  caen presos de alguien que los sigue por provocar un daño que ellos no recuerdan o no tienen presente. Viven con miedo, son cobardes e ingenuos. Y sin embargo ambos dan una vuelta de tuerca: transforman el miedo en odio y ejecutan al odio en la planificación y ejecución de la venganza (aunque Starks tenga mucha más suerte). Deciden pasar de víctimas a victimarios.  

Y qué decir del final: inesperado, rebosante de locura, de odio, crueldad y tan complejo que es indescriptible. Por eso, por esa complejidad que tiene Oldboy es que la sigo pensando. Lo único seguro que tengo es esa conmoción, ese shock que me dejó haber visto en un thriller tantos elementos que hacen a mi propia vida: Vivaldi, Katzenbach, Dumas, Hitchkock y esos deseos que tenía Dae-su Oh de sentir el fluir de la vida en el cuerpo, sentir la vida, ya que por muchos momentos me siento muerta para el mundo.  Y allí es cuando sonrío y me guardo las lágrimas en el alma.  

jueves, 14 de julio de 2011

Memories of murder: obra maestra de Bong Joon-ho

Ayer me caía del sueño, pero revisando la página de I.Sat (mi canal favorito de cine), leí que iban a pasar Memories of Murder de Bon Joon-ho. Aunque vi su majestuosa The Host, debo admitir que MoM me cautivó más allá que cualquier otra película de este director coreano. Las horas perdidas de sueño valieron la pena por ver el thriller que mis sueños buscaban hacer realidad.

Si hay algo con lo que estoy profundamente agradecida es con el cine asiático. Últimamente me di cuenta que se está tornando en mi cine favorito y que de él verdaderas joyas cinematográficas emergen sin que del otro lado del mundo las podamos disfrutar. Directores como Hayao Miyazaki, Isao Takahata, Hirokazu Kore-eda, Akira Kurosawa, Wong-Kar Wai, Chan-wook Park y Ki-duk Kim ya posicionaron entre mis máximos directores favoritos. ¿Por qué? Debido a un ingrediente fundamental del que muchos otros filmes hollywoodenses carecen: inteligencia para contar relatos. 

jueves, 4 de noviembre de 2010

Parece que el mundo es la suma de todos esos Otros

- Decime, ¿conoces un insecto llamado efímera? La efímera muere un día o dos luego de haber nacido. Así que su cuerpo está vacío. No tiene ni intestinos ni estómago. En lugar de eso, está llena de huevos. Es una criatura que nació para dar a luz. Los humanos no somos muy distintos. Inútiles...
- Yo también estoy vacía...
- Una maravillosa coincidencia. Yo también. Estoy completamente vacío.
- Me pregunto si hay otros.
- En estos días, todos...
- ¿Todos?
- Sí, especialmente todos los que viven en ciudades como ésta. Así que no sos la única.
Decime, ¿conocés este poema?
- ¿Poema?
- ¿No sabés de poesía? No importa.
La vida es... la vida es... Veamos, la vida es... ¿la vida es?
"Parece que la vida está hecha de forma que nadie podrá vivirla solo. Así como no es suficiente que las flores tengan androceos y pistilos, un insecto o el viento debe introducir el pistilo en el androceo. La vida contiene vacíos, lo cuales solamente otros pueden llenar. Parece que el mundo es la suma de todos esos Otros. Y sin embargo, no sabemos ni se nos dice que podemos completarnos mutuamente. Dirigimos nuestras vidas dispersas o perfectamente inconsciente de los demás... O a veces, está permitiendo hallar la presencia de otro desagradable.
Por qué, ¿por qué el mundo está construido de manera tan abierta?


Un tábano bañado por la luz vuela cerca de una flor... Yo también podría haber sido el tábano de alguien. Tal vez vos también hayas sido alguna vez mi brisa..."


Air Doll: Muy buena película y bastante desvalorada como casi todo el cine oriental. La película cuenta de la (trágica) historia de Nozomi: una joven muñeca de plástico que de un día para el otro toma vida y se enamora de un hombre que conoce en una tienda de videos, quien a su vez le enseñará las pequeñeces de la vida. 

La película posee los elementos bizarros y fantasiosos que el cine oriental nos tiene acostumbrados. Sin embargo, su anclaje principal está en resaltar la monotonía y soledad que la vida cotidiana  produce en las personas que viven en las grandes ciudades, y sobre todo, en denunciar (reiteradamente) el estereotipo femenino: aquél que hace de la mujer un objeto de explotación sexual, despojada de cualquier tipo de sentimientos y sensaciones. 
Air Doll, lejos de ser una película fantasiosa, es un aspecto de nuestra sociedad simbolizado en la imagen de una pequeña muñeca inflable. 


Si quieren ver algo diferente, alejado del mundo de Hollywood, véanla. Eso sí fanáticos del cine "comercial", traten de mirar la película mayor imparcialidad posible ;)