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jueves, 13 de octubre de 2011

El circo de la vida.

“Con tanto llanto de trompeta/ mi corazón desesperado
/va llorando, recordando mi pasado”

 (Rafael – Balada de Trompeta) 


 -Si de gustos no hay nada escrito, hay películas que son de tan mal gusto que -al menos- algo debe escribirse en advertencia. Me pasó con Balada de Triste Trompeta, el último filme de Alex de la Iglesia. No me gustó,  Tal es así, que al momento de escribir la crítica  para un sitio web, me faltó la inspiración. No la conseguía, no lograba sacarla o tratar de forzarla para que salga de ningún lado. Le busqué la vuelta, traté de entender qué quería lograr la película y luego caí en que no puedo forzar que me guste lo que no tiene remedio y por eso, escribí un texto patéticamente mal escrito que lo posteo más porque temo que el blog quede abandonado que por otra interés. Mis razones por las que Balada... no me gustó. Ojo, rescato un par de cosas. Un filme  (como un libro) jamás es MALO. Siempre tiene algo mínimamente bueno: algún momento gracioso, algún actor hermoso, escenas dramáticas bien logradas, fotografía y en este caso -NO MIENTO-: las luces. 

Veamos. Alex de la Iglesia tiene un estilo grotesco e impertinente. Se ríe en la cara de quienes optan por una estética dentro del cine y de los críticos que buscan etiquetarlo en un género. A lo mejor, dentro de esa burla, “Balada de Triste Trompeta” sea el producto más significativo de de la Iglesia. Tal vez por ello dos payasos son los protagonistas de un largometraje que echa toda la carne al asador, pero cuyo resultado es un total derrape hacia el vacío.

El director de películas tan entrañables como “El día de la Bestia” es llamado por muchos el “Quentin Tarantino español”. Sin embargo con esta última entrega, de la Iglesia demostró que el apodo puede resultar algo premeditado, al menos para quien escribe aquí. Tarantino (aunque no lo parezca) es un genio que sí demuestra conocer cuál el límite dentro de la violencia, la cual minimiza vía el humor. Por el contrario, de la Iglesia no supo expresarlo.