Me gustaría hacer una rutina de llegar a los viernes con la canción me de alguna manera marcó la semana, ya sea por un simple 'porque sí', por escucharla sin cesar en la semana o por algún estado anímico que se halle detrás de esa canción. La música si es escuchada con atención y los ojos bien cerrados, llega a erotizar y crear una atmósfera casi narcótica. Es una adicción; no daña la salud física, pero sí la mental. Generalmente, esa empatía que sentimos frente a una canción o la identificación que logramos con una banda se transforma en una obsesión, que a mi edad por ahora encuentro difícil de salir.
De todos modos no me avergüenza admitir obsesiones. Es más, doy gracias por haber proyectado aspectos personales en la música, porque llegó a salvarme la vida. Ningún ser humano de carne y hueso lo hizo. Fue un ente abstracto, es decir, sí hay un hombre detrás de una partitura, una voz, de la letra que escribió; pero no alguien físicamente tangible en mi tiempo y espacio.
Y como me fui al reverendo carajo, esta semana se lo lleva Chop Suey! de System of a Down. Mi hermana me había recordado que estaban en el Rock in Río (*llora*), pero no los vi porque tenía sueño. Después me pasó un par de videos y me acordé cuánto solían enamorarme con Toxicity.
No me gusta analizar sobre cuál es el significado original de una canción - nunca lo sabré, no leo mentes. Pero sí puedo escribir aquello que interpreto desde mi propia percepción. El comienzo de Chop Suey! es lento y hermoso, luego esa alternancia entre las guitarras, y una voz potente y luego conmovedora te cala en los huesos.
No me gusta analizar sobre cuál es el significado original de una canción - nunca lo sabré, no leo mentes. Pero sí puedo escribir aquello que interpreto desde mi propia percepción. El comienzo de Chop Suey! es lento y hermoso, luego esa alternancia entre las guitarras, y una voz potente y luego conmovedora te cala en los huesos.
